viernes, abril 07, 2006

Open Shops

Anoche durante una mesa redonda de Open Source, discutíamos acerca de cómo México puede beneficiarse del Open Source. Yo creo que va por el lado de los servicios. Finalmente, una de las propuestas del software libre y del open source es que el software debe ser un servicio, no un producto (y estoy de acuerdo).

Recuerdo cuando los coches no eran algo tan complicado como ahora (ahora traen computadoras con firmware propietario que solamente el fabricante puede utilizar, modificar, actualizar, etc). Uno podía llevar su coche a arreglar en cualquier taller, ya sea la agencia o algún taller de chambitas con un mecánico de confianza. Si el mecánico nos da buenos resultados y cobra un precio razonable, seguramente la próxima vez que el coche necesite servicio o sufra algún desperfecto lo llevaremos con él de nuevo. Si no quedamos satisfechos, lo llevaremos con alguien más hasta encontrar a alguien de confianza. Pero lo importante es que no estamos obligados a llevarlo siempre con la persona que nos vendió el auto.

Con el software propietario, lo que está sucediendo actualmente es que hay unas pocas empresas que pueden dar soporte de algún producto y todo sigue el esquema de la catedral y el bazar... si una empresa utiliza software fabricado por otra empresa, puede contratar los servicios de esa empresa, o de alguna otra autorizada por el fabricante del software, certificada por ellos, etc. Estamos en cierta forma obligados a contratar los servicios del fabricante, directa o indirectamente. Tienen control total sobre ese software. El problema viene cuando esa empresa descontinúa el producto, o desaparece... en ese momento, la versión de software que tenemos se vuelve la única que vamos a tener. No habrá actualizaciones ni correcciones ni parches ni nada. Como los Renault hace 15 años, antes que regresara esa empresa a volver a vender autos en México; los Renault que seguían en circulación tenían muchísimas dificultades para conseguir refacciones. Pero al menos podían ir con el mecánico de su elección.

En cambio una empresa que utiliza algún software libre o abierto, tiene libertad para elegir quién le da servicio de actualizaciones, mantenimiento, personalización, respaldos, monitoreo, etc. Si el software es de alguna empresa pero es libre o abierto, no importa si esa empresa desaparece un día o decide dejar de soportar o desarrollar el producto. Podemos pagar a alguien para que lo porte a una nueva plataforma, o que haga alguna corrección, y lo puede hacer porque tiene acceso al código fuente. Podemos decidir tener personal especializado dentro de la empresa, capacitarlo para estas tareas, o podemos elegir a alguna empresa que pueda dar soporte y desarrollo al software libre que estamos utilizando. Puede ser desde una gran empresa con presencia internacional, hasta un par de programadores recién salidos de la Universidad que conocen bien ese software. Podemos elegir.

Y cuando nos hagan cambios, correcciones, personalizaciones a ese software, nos conviene publicar esos cambios y darlos a los autores del software, pues así la siguiente versión de ese software ya puede tener integrados esos cambios, y así como nosotros nos hemos beneficiado por haber usado ese software que alguien más hizo, habrá otros que se beneficien de los cambios que nosotros realizamos. El costo es mucho menor, no solamente en dinero sino en la dependencia que se tiene con el fabricante del software.